Acabaremos añorando a Zapatero
Admito que me cuesta trabajo incluso leerme pero es verdad: empiezo a echar de menos a Zapatero. Hace algún tiempo, mientras proliferaba por las redes, en los editoriales y en las tertulias televisivas el embeleso y el deslumbramiento por su sucesor, Pedro Sánchez, anticipé que el muchacho iba a hacernos añorar al calamitoso papá de esas niñas tan góticas y tan escasamente flamígeras, porque no adivinaba en él más sustancia o sustrato que la simple repetición del mismo mensaje zapateril, pero la cara y el gesto de un modelo de pijamas de Carrefour. Y es que no hay más. Bueno, sí que hay más, pero es todavía peor.
Descolocado por las encuestas que sitúan al soviet del paraninfo en los escaños que ahora ocupa el PSOE, el nuevo líder socialista ha decidido ponerse radical e imitar a los que le vienen comiendo la tostada en las encuestas, aunque para ello haya tenido que desdecirse de sus principios, de sus declaraciones y hasta de sus trinos tuiteros. De hecho, acaba de anunciar que el PSOE va a votar en contra de una resolución pactada entre Zapatero y el PP (y votada con entusiasmo por el propio Sánchez) para limitar el gasto de las comunidades autónomas. Es decir, que el ídolo de las militantes socialistas en el climaterio quiere carta blanca para aumentar (aún más) el endeudamiento de las costosísimas y derrochadoras comunidades autónomas. Increíble pero cierto. En un alarde de estrategia suicida, la solución al caos autonómico que plantea el PSOE va a ser ahondar la raíz misma del problema, abriendo la puerta a diecisiete bancarrotas perfectamente legales.
Hace falta ser muy torpe o estar muy desesperado para proponer un paso atrás en ese sentido. Por eso digo que si el apolíneo Sánchez sigue al frente de la casa socialista, acabaremos echando de menos a esa catástrofe con cejas que fue Rodríguez Zapatero. Al tiempo.

-José Fernández-
