ASANEC pide no estigmatizar el uso de las pantallas en la infancia y adolescencia y aboga por potenciar la educación digital
La Asociación Andaluza de Enfermería Familiar y Comunitaria considera que la educación en salud digital y el acompañamiento familiar son herramientas fundamentales para maximizar los beneficios de la tecnología y minimizar los posibles riesgos
“Se debe abordar el impacto del uso de pantallas en la salud infantil y adolescente desde una perspectiva basada en la evidencia científica, evitando mensajes alarmistas o relaciones causales que actualmente no estén demostradas”. Con este mensaje lanzado por la coordinadora del grupo de trabajo sobre Salud Digital, Paloma Robles, la Asociación Andaluza de Enfermería Familiar y Comunitaria (ASANEC) pide que no se estigmatice el uso de pantallas en la infancia y adolescencia, pues forma parte de la vida cotidiana de niños, niñas y adolescentes. Para ASANEC, las estrategias basadas exclusivamente en la prohibición del uso de pantallas resultan insuficientes, siendo necesario reforzar la educación digital y el acompañamiento familiar como herramientas fundamentales para maximizar los beneficios educativos, comunicativos y de acceso a la información de la tecnología y minimizar sus posibles riesgos.
En esta materia desempeñan un papel fundamental las enfermeras familiares y comunitarias (EFyC), que realizan actividades de alfabetización en salud digital dirigidas a menores y familias tanto en las consultas de Atención Primaria como en los centros educativos y en las intervenciones comunitarias.
El grupo de Salud Digital de ASANEC está integrado por Paloma Robles Aguilar (Coordinadora), Juani Ponce Castro y Ana Fombuena Zapata, quienes analizan los estudios e investigaciones sobre la materia y trasladan toda esta documentación a las enfermerías EFyC.
En esta línea, desde ASANEC se explica que la evidencia científica disponible ha identificado asociaciones entre un uso elevado de pantallas y diferentes indicadores de salud física, mental y social, aunque en la mayor parte de los casos son estudios puntuales que requieren una mayor longitudinalidad. Paloma Robles afirma que “uno de los hallazgos más consistentes se observa en el ámbito del sueño. Un mayor uso de pantallas, especialmente en horario nocturno, se ha relacionado con una menor duración y calidad del descanso. La literatura científica también describe posibles asociaciones entre una mayor exposición a pantallas, y el aumento del sedentarismo y una menor práctica de actividad física, conllevando a mayor tendencia al sobrepeso y obesidad.
Algunos estudios también han encontrado relaciones entre el uso intensivo de dispositivos digitales y determinados indicadores de bienestar emocional y salud mental, aunque se trata de una realidad compleja en la que intervienen múltiples factores.
Además, se están investigando posibles relaciones con aspectos como la atención, el rendimiento académico, determinadas funciones ejecutivas y la interacción social. Y el uso prolongado de dispositivos puede asociarse a otras sintomatologías como fatiga visual, cefaleas o molestias musculoesqueléticas.
Pero en todos los casos, el impacto depende de factores como la edad, el tiempo de uso, el tipo de contenido consumido, la calidad del contenido, el contexto familiar y la supervisión adulta. Por eso, Paloma Robles recalca que “el objetivo no es eliminar la tecnología, sino promover un uso equilibrado, seguro y adaptado a cada etapa del desarrollo”.
En este contexto, ASANEC explica que la evidencia científica actual habla principalmente de asociaciones y continúa evolucionando mediante nuevas investigaciones. Por eso, desde la sociedad científica se insiste en la importancia de trasladar información rigurosa y actualizada a la población, favoreciendo una comprensión equilibrada de los beneficios y los posibles riesgos asociados al uso de las tecnologías digitales. Y ahí las enfermeras familias y comunitarias juegan un papel básico para educar en salud digital.
