Astracanada sindical
Los sindicatos quieren ahora un referéndum. Con un par. No contentos con el fracaso estrepitoso de sus últimas convocatorias, los líderes de Comisiones y UGT, tan inasequibles al desaliento como aparentemente inmunes al ridículo, remataron anteayer su gloriosa temporada de huelgas inanes, revoluciones fallidas y astracanadas varias instando al Gobierno a la celebración de una consulta popular. Arrogándose, claro está, una representatividad ilusoria por inexistente, porqueyolovalgo, vamos.
Ni que decir tiene que nuestros comprometidos líderes de la algarada callejera no sopesan, ni de lejos, preguntar al personal por las subvenciones millonarias que anualmente se embolsan a cargo del contribuyente. Someter a escrutinio público la farsa de su esperpéntica estrategia tampoco encaja en sus planes.
Se trata, dicen, de inducir al partido en el poder a una “reflexión profunda” sobre la conveniencia de consultar a los trabajadores/as respecto a las medidas que “tanto están afectando a la convivencia” (sic), como si el entendimiento entre los ciudadanos –y mucho menos las reflexiones de calado– constituyera una preocupación prioritaria entre los ideólogos del último grito del Primero de Mayo: “¡PP, fascistas, sois los terroristas!”.
Con vocación de chándal olímpico, embutidos en ese otro adefesio indumentario que viene siendo el sindicalismo trasnochado, Méndez y Toxo se han propuesto arruinar la imagen del país sin más ayuda que la de una oposición a la griega. Ni la expropiación de YPF, ni la intervención de Bankia, ni siquiera los tuppers del presidente –felizmente desmentidos, ay– han dañado en los últimos meses la marca España con la contumacia y la perseverancia con que esta pareja de reconocidos estadistas viene empeñándose en la tarea de hundirnos. Literal.
-Maite Alfageme-
