Cincuenta sombras hipócritas
Los anaqueles de las librerías, los diales de las radios, los expositores de los quioscos y los canales de mi mando a distancia están llenos de ofertas que ni me gustan, ni me interesan. Es más, en ocasiones me pregunto qué tipo de cliente o consumidor podrá encontrar satisfacción o entretenimiento en cosas tan alejadas de mis gustos e ideas. Pero ahí están para el que las quiera comprar, consumir o regalar, por mucho que me espante la posibilidad de verme obligado a ver ese programa, leer ese libro o escuchar esa emisora. Pero toda esa inquietud preventiva tiene un remedio muy sencillo: me limito a no comprar o consumir esos productos y allá cada cual con lo que quiera leer o ver. Por eso me hacen tanta gracia las campañas orquestadas pidiendo la prohibición (el permanente gusto por la censura, tan propio de los que más se tienen por progres) de determinados libros, emisoras o películas consideradas inadecuadas o políticamente incorrectas. Ahora la perra la han cogido con un libro aparentemente infumable (y que seguro casi nadie ha leído) y editado vaya a saber usted con qué propósito por el Arzobispado de Granada, titulado “Cásate y sé sumisa”, obra de una periodista italiana que ha conseguido mucho éxito en su país. Naturalmente, son muchos los que se han lanzado antorcha en mano a esta procesión de indignados repitiendo los habituales clichés sobre el feminismo, los derechos humanos y otros etcéteras. Allá cada cual. Yo no pienso leer un libro que preconiza la dominación de la mujer dentro de la pareja, igual que tampoco me interesó ese multitudinario éxito editorial llamado “Cincuenta sombras de Grey”, y que seguramente sí han leído muchas de las que ahora se enfurecen tanto por esta apelación a la injusta sumisión femenina. Será que este último libro no les pone tanto como el otro.
-José Fernández-

