El PSOE vuelve al puerto en tren
Que el PSOE almeriense vuelva a la carga con el tema del tren al puerto y que emplee el Senado para presentar mociones-trampa que permitan cuajar titulares en plan “El PP se opone a la segunda modernización del Puerto”, no debe extrañar a nadie. Ya se sabe que se gobierna en prosa y que ahora a los socialistas les toca escribir en verso sobre operaciones y proyectos que no quisieron o no supieron poner en marcha durante sus décadas en el Gobierno. Lo llamativo es que se haya escogido al senador Juan Carlos Pérez Navas como defensor de una moción a favor del soterramiento ferroportuario, cuando el bueno de Juan Carlos debería ser el primero en huir como gato escaldado de cualquier referencia subterránea, después del amargo trance que le supuso no poder terminar como concejal el aparentemente infinito parking de Obispo Orberá. Pero no hablemos del ayer, sino del mañana. ¿De verdad piensan en el PSOE que el futuro del puerto y, por tanto, del centro de la capital, pasa por el retorno de los trenes de mineral? ¿Acaso nadie en el PSOE se acuerda de lo que supuso para la calidad de vida de los almerienses el embarque del polvo rojo de hierro? Una cosa es que Rubalcaba haya decretado el regreso del PSOE, pero volver a insistir en la matraca del tren soterrado hasta el muelle significa para los almerienses el recuerdo de una pesadilla pringosa y ruidosa y de un pasado al que nadie, ni tan siquiera los propios socialistas, quiere volver. Así que el único objetivo es hacer aparecer al gobierno del PP como una maquinaria insensible al futuro de Almería y a la creación de empleo, porque siguen creyendo que incluir las siglas PP y la palabra “oponerse” en un mismo titular es una fórmula de éxito garantizado. Pero en este caso, oponerse a la oposición es una simple muestra de sentido común.
-José Fernández-

