Controvertido referente
Creo que merece la pena, debido a la repercusión mediática que genera de forma reiterada, sacar a colación a ese monstruo salvaje y despiadado al que llamamos SICAV (Sociedades de Inversión de Capital Variable). Este instrumento financiero está catalogado como sociedad de inversión, es decir, es una sociedad anónima cuyo objetivo es la captación de fondos, pero con ciertas particularidades, entre ellas, la aberrante tributación del 1%.
Inspirándome en un artículo publicado por el destacado y tremendamente controvertido economista Juan Ramón Rallo, para muchos el mejor de España en materia económica, voy a dar difusión al mismo, suscribiendo el proverbio “no todo lo que brilla es oro”. El economista en cuestión, apunta que “bajo el más favorable de los supuestos, la recaudación de unas Sicav que tributasen al 30%, ni siquiera llegaría a los 1.000 millones de euros y, en el supuesto más realista, ni siquiera cubriría el 0.5% del déficit”. Con esta contundente afirmación, tendríamos potestad suficiente para refutar los discursos demagogos que en infinidad de ocasiones se vierten a los medios de comunicación, gestando y alimentando una opinión pública falaz y desnortada. No obstante, proclamar que los ricos tributan al 1% es, al igual que lo anterior (salir de la crisis incrementando la tributación de este tipo de sociedades), absurdamente descabezado, ya que solo tributan a ese tipo impositivo mientras reinviertan en dicha sociedad la tesorería generada como consecuencia de la enajenación de un activo. Por tanto, esa fiscalidad “simbólica” sería análoga al peaje fiscal que ampara a los fondos de inversión, los cuales se hallan en auge como alternativa a las imposiciones a plazo fijo para el pequeño y mediano ahorrador. En éstos, es posible vender las participaciones para adquirir otras (canje, por llamarlo de alguna manera), sin tributar absolutamente nada.
Pero entonces, ¿de qué hablamos? La ventaja de las Sicav con respecto a los fondos de inversión reside en la posibilidad que otorgan éstas de gestionar tu propia cartera, mientras que en los fondos nos limitamos a aceptarlos o rechazarlos.
Al igual que Rallo, voy a concluir con una magnífica noticia en materia, tanto de igualdad como de fomento a la inversión privada, al augurar un futuro próximo con Sicav adaptadas a las clases medias, como anunció recientemente el Ministerio de Hacienda.
-José Cristian Callejón Villalobos-
-Estudiante de 4º de Finanzas y Contabilidad-
@josecallejon91
