Dantesco y desolador…
La abrumadora normativa, en el ámbito fiscal, no muestra un ápice de sentido común en determinadas rúbricas, así pues, la columna de esta semana viene siendo orquestada por una de las tres líneas de actuación formuladas por FAES para mejorar el promiscuo sistema tributario.
Recuerdo el primer día de clase de la asignatura “Introducción a las finanzas”, donde se lanzó una pregunta, en virtud del principio de subestimación de las necesidades futuras, ¿qué prefieres, 100 euros hoy o, 110 euros dentro de un año? Fácil, ¿verdad..? La pregunta carece de respuesta directa objetiva para cualquier decisión económica racional, así pues, todo depende de la habilidad ostentada, es decir, de lo que seamos capaces de hacer en ese lapso de tiempo con los 100 euros iniciales, que dependerá de la aversión o propensión al riesgo.
Lo importante de la cuestión, es que no podemos comparar dinero en momentos del tiempo distintos, ya que su valor no es estático, pero sin embargo, si debemos tributar por ciertos desfases, imagine el panorama siguiente; hace algún tiempo, decido comprar un pequeño terreno, el cual no es susceptible de amortización pero sí, de deterioros reversibles, por ejemplo, por ubicar un cementerio limítrofe. El terreno, que espero vender por 150.000 euros, fue adquirido por un precio de 100.000 euros, empero, debido a la inflación, parte del precio se ha incrementado, distorsionando la acertada inversión, de modo que, al vender, estaría desembolsando el tipo marginal por una plusvalía de 50.000 euros, una persona jurídica, sin ningún tipo de exención, deducción o bonificación, estaría pagando el 30% de ese beneficio, al ser un ingreso imputable fiscalmente, en consecuencia, la ganancia neta de impuestos, sería de aproximadamente, 35.000euros, cuando realmente, parte de la plusvalía viene definida, por un mero y gradual incremento de los precios, algo perfectamente normal, incluso positivo para la salud financiera de cualquier pueblo.
Lo que se clama, es acabar con el endémico sistema y, el siso permanente para con la humilde iniciativa privada.
-José Cristian Callejón Villalobos-
-Estudiante de 3º de Finanzas y Contabilidad-
