El traje nuevo del alcalde
Hubo una vez un emperador tan obsesionado consigo mismo que llegó a aceptar el ofrecimiento de dos charlatanes para que le confeccionaran el traje más elegante del mundo con una tela tan suave y delicada que sólo podía ser vista por personas muy inteligentes. Nadie quería mostrarse estúpido a los ojos del rey así que quienes lo veían se deshacía en elogios hacia su persona, alabando su buen porte con aquel nuevo traje.
Algo parecido ha debido de ocurrirle al alcalde deAlmería, que se pasea por la calles de la ciudad rodeado de escoltas,concejales y palmeros –que los tiene en cada barrio-, recibiendo parabienes asu “magnífica gestión”, mientras a sus espaldas los ciudadanos se lamentan dela desastrosa situación en que se encuentran los servicios y equipamientospúblicos municipales.
En las proximidades de lugares donde se han construidomaravillosas rotondas, hay barrios que carecen prácticamente de todo. ElAyuntamiento de Almería ha gastado escandalosas sumas en determinados puntos de la ciudad y, sinembargo no ha reparado en que unos metros más allá hay cientos de viviendas quesiguen sin una red de saneamiento público y donde el alcantarillado discurre adiez centímetros de suelo, lo que obliga a los vecinos a vivir sobre unainmensa colonia subterránea de ratas, cucarachas e insectos que forman parte yade su vida diaria, especialmente en los meses de más calor.
Hay barrios donde el Ayuntamiento ha creado fantásticasinstalaciones deportivas, a cuyas puertas los niños juegan a dar patadas a laspiedras, por ser equipamientos destinados sólo a deportistas federados. Peronadie levanta la voz. Tenemos zonas donde a diario los servicios municipales rieganlas margaritas de un único jardín al que se accede por mitad del campo,sorteando coches y escombros, a través de solares abandonados. Pero nadie lodice.
Hay otros vecinos que pueden ver desde sus ventanasbonitas avenidas con jardines y rotondas perfectamente conservados y que, sinembargo, están condenados a caminar y circular por las calles de su barrio,construidas después de la transición, con baches de varios centímetros deprofundidad y aceras convertidas en un circuito de alto riesgo para personasmayores o con movilidad reducida.
Pero al alcalde lo han convencido de que la realidad deAlmería se limita a aquello que alcanza su vista a través de los cristalestintados de su coche oficial y que quienes ven otras cosas son personasestúpidas, incapaces de igualarlo en inteligencia. Siga así señor alcalde.Tarde o temprano este cuento de hadas llegará a su fin cuando cada vez sean másvoces las que se sumen en todos los barrios de Almería para denunciar estascarencias. En el cuento fue entonces cuando el emperador se percató de que ibacon las vergüenzas al aire.
Joaquín Jiménez,portavoz de Grupo Municipal Socialista del Ayuntamiento
