Elecciones Autonómicas
Dicen que las reformas de Rajoy puede quitarle votos a Javier Arenas, que le impidan ser el próximo Presidente de la Junta de Andalucía. Todo es posible, pero 30 años de gobierno socialista no es saludable ni para los andaluces, ni para la propia esencia de la democracia. La alternancia es el ejercicio político más saludable que hay. Se cambian ideas, se mejoran proyectos y no se apalancan las personas creyendo que este “chiringuito” es coto privado de caza.
Si el Estado cerró el año 2011 con un déficit publico de 54.739 millones de euros, según el Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, es absolutamente necesario hacer reformas, porque el que crea que salimos de la crisis, donde nos han metido los socialistas por no haber puesto en marcha medidas de ajuste a su debido tiempo, sin que arrimemos todos el hombro, es que vive en el mundo de Yupi.
Rajoy ha demostrado desde el primer día, su decisión de controlar las cuentas públicas y de poner en marcha las reformas estructurales necesarias para sacarnos de la crisis. Por el contrario, con los “brotes verdes” nos engañaron, aunque todos los indicadores anunciaban que venía el lobo. Y el lobo vino, se comió a Caperucita y a los siete enanitos. Blancanieves se había largado con una buena jubilación con el dinero de los ERE.
“Alicia y el país de las maravillas” parece Andalucía según los socialistas, que prefieren “que todo siga igual” y Griñán recalca que:”El PP quiere acabar con 30 años de progreso y éxito”. 30 años de socialismo, 31% de paro, a la cola no solo en empleo, si no también en educación y en desarrollo económico, con cientos de retrasos, impagos y promesas incumplidas, con un déficit que ya reconocen que será superior al previsto y los escándalos de corrupción que no cesan.
No estará tan mal lo que se está haciendo, cuando ex altos cargos socialistas como Bono y Borrell lamentan “que el PP apruebe medidas que debió acordar el PSOE”.
Por eso votar a Javier Arenas es el cambio que Andalucía necesita. No hay la menor duda.
