Espontáneos con el papel ensayado
En esa especie de carrera por la ejemplaridad y el agrado que han entablado los dos grupos municipales de oposición en el Ayuntamiento de Almería, hay una divertida disputa por ver quién de los dos (PSOE e IU) propone una medida más social, más amable o que permita demostrar a los almerienses que son ellos, y sólo ellas y ellos, los que representan los valores de la transparencia, la honestidad, la claridad y la proximidad con el ciudadano. Da igual que, por ejemplo, la mayor institución que gobiernan conjuntamente ambas formaciones, la Junta de Andalucía, sea a la transparencia lo que la mortadela a la historia de la nueva cocina. La última ocurrencia, después de sugerir el pago de la luz y el agua a los que ellos designen como desfavorecidos, consiste en celebrar los Plenos por la tarde, para que así puedan asistir más ciudadanos y que estas sesiones sean ágora y foro de municipalismo modélico y arquetípico. Visto así, resulta difícil resistirse al efluvio de idealidad que desprende la propuesta, salvo para el que sepa que la realidad es menos elevada. Lo que desean ambas formaciones es convertir las sesiones plenarias en una revista de variedades con un “chorus line” de adeptos camuflados y camiseteros pacientes que esperen al momento preciso para llevar a cabo su bien ensayada interpelación y documentarla bien para colgarla luego en las redes. Además, esta connivencia entre algunos grupos políticos y los presuntos “ciudadanos anónimos” es tan cómica que en el último Pleno, el portavoz de IU se despistó y anunció que su grupo respaldaba no sólo las dos iniciativas que acababa de comentar un ciudadano asistente, sino también “la que iba a hacer a continuación” el miembro del público. Este notable ejemplo de anticipación recuerda a la anécdota del embajador británico que, en el Madrid más tremebundamente franquista, le decía al Gobernador Civil de la época que no quería que le enviase más policía, sino que le enviase menos manifestantes espontáneos.

-José Fernández<-
