Exposición de pinturas de Waldi Wrobel y esculturas de Enrique Pérez en la sala Luis María Ansón en Roquetas
La sala Luis María Ansón de la Plaza de Toros de Roquetas de Mar acoge desde este jueves la exposición colectiva de Waldi Wrobel y Enrique Pérez. La muestra reúne obras de Waldi Wrobel, artista vinculado al dibujo y la pintura, junto a esculturas del almeriense Enrique Pérez.
El concejal de Deportes y Tiempo Libre, José Juan Rubí, ha visitado esta muestra para acompañar a ambos artistas. Rubí señaló que “contamos con una exposición excepcional de dos grandes artistas que asombran. Enrique Pérez sorprende con sus obras de piedra y Waldi Wrobel, que es amigo desde hace años, tiene una obra que siempre sorprende. Es un orgullo para Roquetas de Mar contar con dos artistas de este nivel”.
Waldi Wrobel señalaba que “esta exposición es una retrospectiva que reúne obras de los últimos 25 años de mi estancia en Almería. Siempre trabajo los formatos muy grandes aunque en formato pequeño se pueden ver los dibujos”. El artista en cuanto a la temática apuntaba que “en la sala Luis María Ansón se pueden ver obras de la Alpujarra de Almería y el desierto de Tabernas. También hay cosas en torno a la mitología griega”.
Wrobel ha realizado numerosas exposiciones individuales en galerías y museos de Alemania, Suiza, Austria, Estados Unidos y España, donde lleva residiendo hace ya 40 años; concretamente, en la provincia de Almería. Ha trabajado la pintura, el dibujo, la escultura y la instalación, e igualmente se ha dedicado a la decoración cinematográfica y al diseño de elementos para diferentes empresas y compañías aéreas. Obras suyas forman parte de la Colección de la Fundación Varsovia y del Palacio de Congresos de Madrid.
Waldi Wrobel pretende que el espectador se detenga un instante a contemplar, sentir y pensar, tratando de percibir el ritmo de la naturaleza cambiante y el lenguaje del silencio y del vacío. El suyo, por tanto, es un arte sobrio y depurado, desnudo y equilibrado.
En su abstracción pretende indagar el lenguaje de lo universal por medio de un planteamiento fuertemente intuitivo que expresa el concepto de la simplicidad y la libertad, sin trampas ni artificio, natural y delicado. De ahí que no necesite mucha retórica, sino que parta desde el minimalismo con la intención de hallar el sentido de lo verdadero. Sus obras transmiten un movimiento visual mínimo creando un ritmo pausado que remite, como hemos apuntado, al silencio.
Por otra parte, Waldi Wrobel trabaja con gran maestría los aspectos estéticos del color, interrelacionando grandes espacios monocromos que ensalzan las partes por contraste, sin discriminar el conjunto. En sus obras las formas se reparten asimétricamente en el espacio con una estudiada distribución del peso que las mantiene equilibradas.
Enrique Pérez Ibarra
Enrique Pérez Ibarra es un escultor fascinante que nació en Almería pero que vive en Alhama. “Se pueden ver obras en torno al mármol y mi creatividad trabajando la piedra” señaló en la apertura de la muestra. En Roquetas de Mar fascina su obra, tanto en variedad como en las temáticas.
Pérez Ibarra que lleva 30 años centrado en el arte, es un artista consagrado, escultor cotizado, cuya obra se puede observar en distintos lugares del mundo, trabajador incansable, modelando la piedra con la misma delicadeza que un poeta escribe sus versos.
Nace en Almería, en 1968. Su infancia la pasa a caballo entre Berja, pueblo natal de sus padres y Almería. Comenzó trabajando profesionalmente en las empresas de la comarca de Macael, donde pudo depurar su técnica, ayudándose a entablar una conversación con los distintos materiales.
Con el tiempo se dedicó más a encargos particulares y ayuntamientos, que le permitían una expansión más creativa, a su vez reavivó su deseo de expresión propia, desembocando en diseños originales, donde siente más libertad y se muestra a si mismo.
La obra de Enrique Pérez Ibarra busca traspasar los límites impuestos por la materia, apartada del fácil camino de lo superfluo, donde la imagen juega una decidida notoriedad. Es la actitud del almeriense afincado en Alhama, donde da rienda suelta a ese caudal creativo que le acompaña, dirigiéndolo en la búsqueda ilusionada por conseguir nuevos resultados y así realiza Ibarra sus esculturas con expresividad auténtica, que las convierten en trabajos sabios y elegantes de auténtica exposición contenida.
Nobles materiales como el mármol y el travertino, acentúan ese sentido de sustancionalidad, de contundencia rotunda. Cabría decir, además que el afán de búsqueda del almeriense en las formas construidas con gran dosis de imaginación, revelan una emoción contenida que no escapa a la razón.
