Fallece en olor a santidad el cofrade almeriense Federico Bueno Haro
En el día de hoy, víspera sinodal diocesana de la fiesta del Bautismo de Jesús y de la Romería de la Santísima Virgen del Mar Coronada, a quien le tenía una profunda devoción y fervor, ha fallecido en olor a santidad el cofrade almeriense Federico Bueno Haro, quien coadyuvó en los momentos más difíciles de la religiosidad popular almeriense a que no desapareciera este peculiar catolicismo, por supuesto, siempre ayudado por su familia consanguínea, tan queridos para la comunidad cofrade, fieles devotos de la Virgen del Consuelo de la Real, Ilustre y Franciscana Cofradía del Silencio, así como, de la Virgen del Carmen de las Huertas Coronada.
Un duro golpe para quien veíamos en Federico Bueno Haro el testimonio cofrade más genuino en una etapa histórica en la que, salvo unos pocos, muy pocos, continuaron arrimando el hombro con pasión para que la Semana Santa de Almería no desapareciese, al menos, manteniéndose las siete Hermandades existentes y en activo en 1976 con la llegada de la Transición política, en el que se produjo una diáspora.
Federico Bueno Haro que en los años setenta estaba destinado como Maestro en Valencia, cada viernes de Dolores llegaba a la Cofradía del Silencio para poner en marcha todos los preparativos para que la Hermandad pudiese realizar su procesión penitencial el Jueves Santo, en ocasiones, encontrándonos, como sucedió, unos años no procesionando debido a la lluvia y otros por falta de medios económicos. Para poder venirse a montar los tronos, hoy pasos, del Silencio, tenía que dejar a un maestro sustituto cuyo pecunio salía de su propio bolsillo. Pero estaba puntualmente impulsando la vida en esas fechas cuaresmales junto a Miguel Aparicio Rodríguez, q.e.p.d, Francisco Sierra Guirado, q.e.p.d., Fructuoso Pérez Álvarez, q.e.p.d., Juan Rafael Aguilera Martínez y Manuel Vicente Barranco Rodríguez, a los que se unieron el 1 de abril de 1978 de forma oficial un grupo de jóvenes, con cuya impronta cogieron el testigo y testimonio de los que nos habían precedido en testimoniar a pie de calle la Pasión y Muerte de Cristo.
Federico Bueno Haro era un hombre comprometido con las parroquias en donde se sentía vinculado, sea por su devoción a las imágenes sagradas en las mismas, o, por tener su domicilio en la feligresía de la zona, como sucedía en los últimos años con la iglesia de Las Salinas de Cabo de Gata situado en Las Salinas, entre las barriadas de La Almadraba de Monteleva y de Cabo de Gata, y la propia iglesia parroquial de san Miguel en Cabo de Gata, en donde organizaba con gran rectitud religiosa los cultos en las fechas litúrgicas más importantes para la comunidad católica.
Federico Bueno siempre estuvo pendiente de ayudar a otras Hermandades, de todo aquello que precisaran, como fue ceder los tronos en el año 1978 a la Cofradía del Prendimiento, la cesión de la Cruz de Guía durante muchos años a la Cofradía de la Soledad, la cesión de enseres y trono para procesionar Nuestro Padre Jesús Resucitado, o la cesión de cirios y faroles a la Hermandad de los Estudiantes. También estuvo vinculado como cofrade a pie de calle con la Esperanza Macarena, a que acompañó durante años en su Estación de Penitencia del Lunes Santo.
Pero su gran alcance artístico fue el vestir con unción a la Virgen del Consuelo en dos momentos siempre imprescindibles conforme a las Reglas, el día de su onomástica litúrgica, el 8 de septiembre, y para el Triduo y desfile procesional del Jueves Santo. Es ahí donde volcó todos sus sentimientos religiosos, al transformar los cánones, que hasta una determinada fecha se estaba llevando a cabo, introduciendo en la vestimenta un sentir piadoso del neobarroco, que hacía impregnar de las imágenes sagradas una percepción vivencial de cercanía al hecho histórico al que se pretendía dar culto.
Federico Bueno siempre acompañado de su esposa María del Carmen y sus buenos hijos Diego, Federico y María del Carmen, a los que transmitió ese amor cofrade como movimiento pastoral para poder evangelizar y atraer almas al Misterio de la Fe, y quienes, junto con el resto de la familia, tan distinguida igualmente en el concierto cofrade, le echarán de menos, sabiendo que su alma descansa en la Gloria eterna del Paraíso.

Nos dejó tatuado en el alma su amor por la Iglesia, por la Semana Santa, por la Cofradía del Silencio, junto al “Huertecico de la Virgen”, tradicional Auto-Sacramental de la semana Santa del Barrio de Cabo de Gata en Almería.
En las fotografías se le ve recibiendo durante el cortejo procesional de la Virgen del Mar en Cabo de Gata de un ramo de flores por parte del Hermano Mayor de la Cofradía de la Esperanza Macarena Francisco Javier Giménez López. Así como, en el momento de imposición de la Corona parroquial a la Virgen del Consuelo de manos del delegado de Apostolado Seglar y canónigo archivero Juan López Martín, ayudándole a poder ajustar la corona a la sagrada efigie. En otra, s el visualiza siguiendo el cortejo del “Huertecico de la Virgen”.
Requiem aeternam dona ei, Domine, et lux perpetua luceat ei cum sanctis tuis quia pius es. Requiescat in pace. Amen.
-Rafael Leopoldo Aguilera Martínez-

