Jaime Mayor Oreja
Lo que pasa es que tiene la puntería de identificar lo que hay en el fondo de los problemas.
No sé si con ánimo descriptivo o descalificador -más bien esto último-, de Jaime Mayor Oreja se dice que es “el ministro de la ETA”, algo así como un curioso político monográfico que sólo resulta interesante cuando habla de una sola cuestión. Seguramente esto proviene de su trabajo como ministro del Interior en el primer Gobierno de José María Aznar: en aquellos últimos años del siglo XX, en efecto, la tenacidad tranquila con que Jaime Mayor dirigió la política antiterrorista llamó mucho la atención por la diferencia con las contradicciones y vacilaciones del felipismo. A este encasillamiento contribuyó también el hecho de que, sobre todo en los años ominosos del zapaterismo, se enfrentó al discurso propagandístico del Gobierno llevándole abiertamente la contraria…, y confirmándose luego con los hechos que él era quien llevaba razón, y que el Gobierno o se equivocaba o mentía directamente.
Pero esta semana Jaime Mayor ha saltado a la actualidad por el anuncio, en el Congreso Mundial de Familias que se ha celebrado este fin de semana en Madrid, de una masiva recogida de firmas en toda la Unión Europea, a fin de formalizar una iniciativa legislativa popular contra las leyes abortistas vigentes en casi todos los países de la Unión, que consienten e incluso alientan la mayor matanza de toda la historia de la Humanidad, ante la pasividad general de una Europa que se llama a sí misma civilizada y culta. O sea, que resultaba que este donostiarra, ingeniero agrónomo, de 60 años, ex ministro y parlamentario europeo, era un tipo muy interesante en otras cosas además de la lucha antiterrorista.
No; Jaime Mayor no es un “político monográfico”; lo que pasa es que tiene la puntería de identificar lo que hay en el fondo de los problemas, y eso, claro está, resulta doloroso…, sobre todo para los que se benefician de ellos en vez de resolverlos. Que no son pocos, y están en todos los partidos, también en el PP. Por eso es tan importante que personas como Mayor no tiren la toalla.
-Ramón Pi-
