La avalancha migratoria no cesa
La avalancha migratoria no cesa. Estos son los efectos pero las causas de este sin vivir en las Islas Canarias o en el Sur, como Almería, especialmente, llevamos meses y años en donde las soluciones políticas que se han ido adoptando no han dado resultado, porque lo que se precisa un giro Copérnico en la gobernanza política a nivel de la Unión Europea en concordancia con los países que la integran para coadyuvar a esta situación dramática y eviten la llegada de personas de forma irregular.
La Unión Europea y España se ven en la necesidad de buscar ayuda humanitaria a este hecho que está internacionalizado y regularizado sin ética alguna por “las mafias”, que actúan mercantilmente en sus países de origen, sin que se les intercepten a los causantes estas actitudes ilícitas penales. Son muchas las entidades que ayudan a los más necesitados, desde la propia Iglesia Católica con Cáritas y otras asociaciones piadosas, como las Cofradías, así como el Banco de Alimentos, la Cruz Roja y otras entidades filantrópicas, cuyo único fin es el bien común, pero no se llega a todos por ser un flujo constante.
No creo que vaya a reducirse esta oleada de inmigración, porque desde los países de origen se ha poco o nada por evitarlo, pero es que, quienes llegan remiten con los móviles fotografías de la situación en la cual se encuentran – hoteles, piscinas, restaurantes gratis, teléfonos, etcétera- y estos hechos benefactores benéficos en la mayoría de ocasiones, aún más si cabe, hacen que más familiares y compatriotas de las personas llegadas de forma irregular opten por hacer el mismo recorrido como meta del paraíso prometido.
Muchos pensamos, porque con miedo es algo connatural al ser humano, que estas llegadas de inmigrantes incontrolados son verdaderos núcleos colonizadores de la cultura occidental cristiana, que con el tiempo harán cambiar nuestras ciudades y hábitos de vida y bienestar, influyendo, no quepa la menor duda en la seguridad y en el orden constitucional de todos los residentes. Y es aquí en donde debemos de hacer un gran esfuerzo en transmitir los valores de los sentires democráticos y el respeto a las leyes. Sobre todo, porque todos nos necesitamos en un mundo globalizado y segmentado.
No podemos obviar, que los lugareños de los sitios a donde llegan son los primeros en coadyuvar y ayudarles, porque la conducta y el comportamiento cívico debe de estar enfocado a hacer visible nuestra solidaridad y fraternidad humanística y cristiana, “obras son amores”, pero a este ritmo frenético con gran influencia en los ámbitos sanitarios, que terminan saturándose, no es el camino más apropiado en el siglo XXI para acoger estos flujos de emigración, vengan de donde vengan, sin un protocolo necesario que les permitan seguir teniendo esperanza en un mejor mañana.
Se necesitan urgentemente protocolos institucionales de obligado cumplimiento con especial referencia a las 17 Comunidades Autónomas, siendo Andalucía en estos momentos actuales de un ejemplo de cooperación con el aforismo de “haz el bien y no mires a quien”. 17 regiones descentralizadas, sin excepción, como algunas han manifestado, no pueden estar al remolque del color político de quien en cada momento ejerce la gobernanza y la gestión pública a nivel nacional, y que en concurrencia con el Gobierno de la Nación, actualmente con muchas tribulaciones, cambiante de un día para otro en su política exterior y geopolítica, imposibiliten o no faciliten a los inmigrantes irregulares estas conductas migratorias, desde el origen de las mismas, que son muy humanas, pero vulneradoras del ordenamiento jurídico, y no contribuyen de forma armoniosa y equilibrada a su asentamiento y contribución a la sociedad civil en donde quieren incardinarse para poder, no solo sobrevivir, sino vivir en dignidad y libertad, y aportando su granito de arena a la plenitud de la vida de todos los ciudadanos, sin excepción. Paz y Bien.
Rafael Leopoldo AGUILERA MARTÍNEZ
