La Generalidad gastará 1,12 millones de euros más para promocionar el catalán en países como Marruecos, Japón y… Guinea Ecuatorial
Ni la profunda crisis económica que padecemos, ni los drásticos recortes aplicados en sanidad, educación y en los sueldos de los empleados públicos, ni el pésimo dato del déficit -cuya cifra ha triplicado el límite establecido para 2011- son argumentos suficientes para frenar el derroche de recursos en política identitaria que exhibe el Gobierno autonómico presidido por Artur Mas.
Si la semana pasada conocíamos la convocatoria de un nuevo paquete de subvenciones a las ‘comunidades catalanas del exterior’ para ‘actividades de promoción y difusión de la cultura y la lengua catalana[s], ayudas sociales, gastos de reforma y rehabilitación de sedes y funcionamiento ordinario’, este martes se ha hecho pública la cuantía total que la Generalidad prevé destinar a esta partida durante 2012: en principio, 1.125.000 euros.
La cifra total podría aumentar a lo largo del año
En 2011 la partida de subvenciones inicialmente prevista para estas entidades ascendía a 700.000 euros, pero en octubre pasado fue ampliada hasta 1.405.000 euros, lo que hace suponer que este año podría ocurrir lo mismo y la cifra final podría ser aún mayor de lo aprobado este martes.
Hace años que la Generalidad otorga este tipo de ayudas. Actualmente dependen del departamento de la Presidencia, pero durante la época del tripartito estaban adscritas a la Vicepresidencia autonómica, en manos de Josep-Lluís Carod-Rovira. En 2010, por ejemplo, destinó algo más de medio millón de euros únicamente a las actividades extraordinarias y la rehabilitación de los locales de estas asociaciones.
Durante ese período, era habitual incluir a estas entidades entre los destinos posibles de las becas que otorgaba a los estudiantes para promover el catalán en el extranjero. Eso sí, el requisito imprescindible para optar a ellas era acreditar un nivel C de catalán -el segundo más alto de los cinco niveles existentes-, mientras que bastaba con ‘tener conocimiento de la lengua o de alguna de las lenguas oficiales del país de destino’.
Un entramado de entidades paralelo a las embajadas de la Generalidad
Las ‘comunidades catalanas del exterior’ son una suerte de casas regionales, casales, o, simplemente, grupos de catalanes, que viven fuera de Cataluña y que la Generalidad reconoce como tales. Esta calificación les permite recibir diversas ayudas -principalmente económicas- por parte del Ejecutivo autonómico a cambio de fomentar la cultura y la lengua catalanas en esos países. Son entidades de carácter privado -independientes de la desproporcionada estructura autonómica en el extranjero- y, actualmente, la Generalidad reconoce a unas 125.
La mayoría de estas ‘comunidades’ se encuentran en Iberoamérica y en Europa, pero también hay algunas en Australia, Canadá, Estados Unidos, Guinea Ecuatorial, Japón, Marruecos, China, e, incluso, en el resto de España. Curiosamente, varias de estas entidades hacen referencia en su nombre a los ‘Países Catalanes’, una denominación reivindicada por los nacionalistas que engloba a Cataluña, la Comunidad Valenciana, las Islas Baleares, Andorra, la región francesa del Rosellón, la Franja de Aragón, la comarca del Carche (Murcia) y la ciudad de Alguer (en Cerdeña, Italia). Algunas de estas casas regionales se han encargado de reproducir los referendos independentistas que se han celebrado en Cataluña en los últimos años.
