La marcha de Dívar
La justicia está politizada desde que Guerra dijo aquello de que “Montesquieu ha muerto” y ningún político –incluido Aznar con su mayoría absoluta– ha hecho nada por restaurar la separación de poderes. Es el momento de las reformas profundas. Una fundamental es instaurar una auténtica separación de poderes. Ya que Dívar se marcha, que se vayan todos. Y que el nuevo CGPJ no lo elijan los políticos que ya sabemos cómo lo hacen. Mal muy mal. No escogen a los mejores, siempre ponen a los suyos.
Zapatero nos dejó un lío financiero y de parados además de este escándalo en los órganos de gobierno de la justicia. Dívar y Gómez Benítez fueron propuestos por Zapatero. Lo de Dívar no sabemos por qué. O sí. Lo de Gómez Benítez para premiarle y blindarle como negociador con ETA. El espectáculo que han protagonizado todos los miembros del CGPJ es tan infumable como su régimen de funcionamiento. El reglamento al que se ceñía Dívar está en vigor desde 1996. Nos hemos enterado de los gastos de Dívar porque Gómez Benítez –por pura vendetta personal– los ha contado. ¿Y cómo son los gastos de todos los demás? Dívar no ha hecho nada en contra de la norma establecida según ha afirmado Margarita Robles. Es más, a nadie del CGPJ le había llamado la atención. Deberían hacerse públicos todos los gastos de todos los miembros del Consejo y nos llevaríamos más de una sorpresa de cualquiera de los estupendos.
El problema es que, como ha reivindicado Gómez Bénitez, el uso del dinero público debe ser trasparente. Totalmente de acuerdo. Ahora bien, ese abogado –amigo de Zapatero y defensor de Garzón– es el menos adecuado para exigirlo. Todavía no sabemos en qué clase del avión fue a negociar con ETA, en qué hotel se alojó, si invitó a comer a los terroristas… Lo hizo con dinero público y somos muchos los que también queremos saber.
-Román Cendoya-
