Las horas bajas de Rajoy.
Algunos se empeñan en querer abrir una brecha interna en el Partido Popular a cuenta de la excarcelación del siniestro etarra tenga que servir de precedente, al Ministerio del Interior, puesto que ha sido desde allí, y solo posteriormente desde el Juzgado, donde se ha decidido, fiscal mediante, la suerte de los últimos días del etarra enfermo. La ley es la ley -también en tiempos de Mayor Oreja se aplicó-, el estado de Derecho es lo que es e incluso la conveniencia política aconseja no ser inflexible en estos momentos:
¿qué ocurriría si Uribetxebarría muriera en prisión, precisamente cuando estamos en vísperas de elecciones en el País Vasco y los antiguos batasunos han encontrado un estupendo motivo de movilización con el carcelero de Ortega Lara y verdugo de tantos otros?
coyunturas no tienen cabida, aunque las leyes, que están por encima de todo, se hagan precisamente para y por culpa de las coyunturas. Pero el Estado no puede, si es capaz de evitarlo, generar víctimas ni
campaña vasca, que de hecho, aunque no de derecho, ya ha empezado, los bildus y asimilados tratarán de convertir a Bolinaga en un símbolo de la opresión ‘de Madrid’, de la misma manera que tratarán de hacer de Otegi una suerte de Nelson Mandela ‘a la vasca’. No me parece conveniente ayudarles al éxito de esta campaña, como tantas veces, involuntariamente, lo hemos hecho los demócratas que ni pensamos ni sentimos como ellos.
Los gobiernos, entiendo, están obligados a cumplir la ley, y la ley se está, por cierto, cumpliendo a la letra en el ‘affaire’ Bolinaga. Pero están los gobiernos igualmente obligados a amainar tensiones y a procurar resolver conflictos en lugar de crearlos. Y pienso que ambas cosas se cumplen en la resolución, ya digo que fiscal mediante, del pringoso asunto de un etarra ni arrepentido, ni reinsertado, ni regenerado; un personaje despreciable a quien me cuesta considerar como digno de lástima.
Eso sí, tiene que cambiar son algunos ministros, ciertos ‘tics’ y toda una manera de actuar y de concebir el momento político que vivimos. Nada menos.
-Fernando Jáuregui-
