Lo peor no ha pasado
El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, afirma que lo peor de la crisis ya ha pasado. ¿A qué crisis se refiere? A la del euro. Afirma que ha desaparecido prácticamente el riesgo de ruptura del euro. Puede, pero no es seguro, porque las tensiones internas derivadas de países como Grecia, Portugal y hasta quizás España e Italia no han desaparecido. Y no olvidemos que la economía europea en su conjunto, con Alemania ralentizada, no presenta un balance optimista que digamos. Así que una cosa es la crisis del euro y otra la crisis económica.
A países como Suecia, Dinamarca y Noruega, que no están en el euro, eso que dice les da igual. Lo suyo vive al margen del BCE. Pero los demás europeos no, porque la ingente cantidad de dinero gastada en la defensa política del euro estoy seguro que nos acaba pasando factura. Si no a nosotros, a las generaciones venideras. Nunca darle a la máquina de imprimir billetes, de papel o electrónicos, ha salido gratis. Nunca.
El asunto es, una vez más, la economía real. Decirles a los españoles que lo peor de la crisis ha pasado cuando este año volvemos a enfrentarnos a una recesión de importancia, retorna la desaparición de autónomos y empresarios medios y pequeños, perderemos nuevamente competitividad y aumentará el paro, es casi un sarcasmo. No ha pasado. Estamos en ello, porque cada día que sigues en recesión acumulas al presente lo malo del pasado.
Nos queda por sufrir antes de que veamos la luz. Los falsos optimismos son incluso mas perjudiciales que los pesimismo recalcitrantes. No olvidemos el optimismo del anterior presidente del Gobierno. Y lo malo es que lo que hay que hacer es claro: recuperación del crédito como premisa inevitable y reducción dramática del coste del modelo territorial del Estado. Lo peor es que ninguna de las dos cosas funciona en grado adecuado. Lo peor no ha pasado. Pasará si lo abordamos.
-Mario Conde-
