¡Me como el mundo!
En la escuela he aprendido muchas cosas, me han enseñado multitud de fórmulas, hechos históricos y teorías varias, me han enseñado que la única vía para salir de una crisis es a través de un incremento del gasto público, me han enseñado que subir los impuestos en determinadas circunstancias es vital para la salud de un pueblo, me han enseñado que una sociedad solo será viable si mantiene y alimenta un considerable peso estatal, con reiterados servicios públicos sufragados con dinero público, brújula candente del infantil pueblo, me han enseñado que las crisis son inexorables, y que las políticas abordadas por el actual gobierno son nefastas y paupérrimas. Pero hogaño, con plena capacidad de obrar y un perfecto raciocinio, dejo escapar entre el denso atisbo político, un susurro profundo y penetrante, ensamblado en mi incansable búsqueda por la verdad, por el bienestar común y, por amedrentar cualquier signo latente opaco y anormal de esclavitud moderna, un susurro que se erige firme y decidido, valiente y atrevido, para clamar a viva voz; NO a esas hipótesis, NO al adoctrinamiento en las aulas, NO a la descabezada ruta que nos guía al callejón sin salida que es nuestra vida y NO al podrido sistema que se tambalea sobre una base enormemente degradada y absurdamente diseñada, al que, aunque me duela decirlo, adora a los animales pero odia a las personas.
Hoy día, compañeros y compañeras, me hago eco del terrible axioma que diseña nuestro camino, que impulsa nuestro destino abocado al fracaso más absoluto, y de la ignorancia más abultada y contundente que jamás pensé podríamos apadrinar, pero ya hemos tocado fondo, debemos tocar fondo, y debemos llamar al sentido común, a la coherencia y a la sensatez, para que generaciones venideras no sean partícipes de este fracaso mastodóntico. Para que el futuro de la humanidad empiece a plantearse seriamente que somos humanos, que tenemos voz, que poseemos sufragio y, lo más importante, que somos soberanos de un pueblo formidable y majestuoso, donde la única vía para medrar en el futuro será alzando la mano, preguntando y exigiendo aquello que nunca debimos perder, la LIBERTAD.
-José Cristian Callejón Villalobos-
-Estudiante de 3º de Finanzas y Contabilidad-
