NÍJAR.- Casi medio millar de espectadores en la nueva actuación del Festival Noches de Luna y Flamenco en Las Hortichuelas
Este martes noche tenía lugar otra de las magníficas actuaciones programadas en el Festival “Noches de Luna y Flamenco”, que una vez más ha contado con un gran éxito musical y de público.
En esta ocasión el escenario escogido para dicha actuación fue el pequeño núcleo de Las Hortichuelas, que vio como su plaza y calles se llenaban de un gran número de espectadores para disfrutar de una noche flamenca de agosto.
Con Manuel Fernández “El Titi”, al cante, y el niño de la Fragua a la guitarra, el medio millar de asistentes a esta edición del festival disfrutaron de una mágica velada en la que el arte fue el protagonista.
El Titi, cantaror almeriense, nacido en Huércal de Almería es miembro de una familia con honda afición flamenca, Criado en el ambiente del arte y compartiendo vocación cantaora con su hermana Toñi Fernández, su primer disco en los aljibes árabes, sede de la Peña El Taranto. Es a partir de 1996 cuando Manuel se toma más en serio el cante flamenco, presentándose a distintos concursos donde ha quedado siempre muy bien clasificado. Prueba de ello son los premios obtenidos en el Concurso Provincial de la Peña El Ciego de la Playa, en el Concurso de la Peña El rincón del Cante de Málaga, en el Concurso Venencia Flamenca de Los Palacios-Villafranca de Sevilla, en el Concurso de Calasparra de Murcia, etc.…
El Titi posee una de las voces más flamencas de Almería, poderosa y grave, desgarrada y profunda. Una voz que casa indisolublemente con cantes que tradicionalmente han estado emparentados con Jerez de la Frontera. Es por este motivo que sobresalen sus interpretaciones por soleá, seguiriyas, bulerías, soleá por bulerías, tangos, tarantos y fandangos naturales, de las que hizo gala anoche.
Por su parte, David Delgado “El Niño de la Fragua” guitarrista payo nació en El Alquián y desde muy pequeño veía a su padre tocar la guitarra y empezó a tocar la guitarra de la mano de su padre, y con tan solo 13 años gano su primer premio, en un concurso “Cena de Trillero”. Después, comenzaría a recibir clases del maestro Paco López. Años más tarde se marcha a Sevilla tras recibir una beca por parte de la fundación Cristina Heeren de Arte Flamenco donde pasa 3 años recibiendo clases de maestros de la talla de Miguel Ángel Cortés, Manolo Franco, Niño de Pura, Eduardo Rebollar, Tino Van Der Sman. Comenzó acompañando a veteranos cantaores como Luis de la Venta, y gracias a su desmesurada afición muy joven adquirió importantes conocimientos en el acompañamiento. Desarrolla un toque muy flamenco, airoso, propio y personal, gran conocedor de este arte domina todos los toques y acompañamientos ya sean libres o de compás, teniendo en estos últimos un sentido del ritmo inigualable.
