NÍJAR.- Las fiestas de Puebloblanco y Rodalquilar dieron la nota de alegría al fin de semana
El pasado fin de semana ha sido de lo más intenso y ajetreado para los nijareños y visitantes que querían ir de fiesta, ya que han contado con dos citas ineludibles en Puebloblanco y Rodalquilar.
Puebloblanco es un núcleo poblacional de colonización en el que se han dado cita vecinos y amigos que por una u otra razón ya no viven aquí, pero que no suelen faltar a esta cita en la que pueden reencontrarse con las familias en la plaza del pueblo, donde al ritmo de la música y con unas tapitas se ha compartido y charlado en esos momentos de reencuentro.
Los pequeños de la casa son siempre los que más viven estos días y han participado en los diferentes concursos, juegos y actividades preparadas expresamente para ellos, y como no, han tenido la oportunidad de pasearse en los “cacharricos”. Las carrozas, la presentación de las mises y míster de este año han congregado a un importante número de vecinos, así como la misa y procesión del patrón del lugar. Uno de los espectáculos más vistosos ha sido la carrera de cintas a caballo en la que se dieron cita más de una veintena de jinetes y caballos, que participaron en ésta. La feria de mediodía, organizada por la comisión de fiestas ha sido otro de los momentos álgidos del fin de semana, por destacar alguno, aunque todos han sido importante para este pueblo de casas blancas y arraigadas tradiciones.
Por su parte, Rodalquilar, núcleo ahora turístico y de marcado pasado minero ha sido otra de las citas obligatorias para los amantes de la diversión, ya que han celebrado sus fiestas en honor a San Pedro. Juegos infantiles, campeonato de fútbol o una feria de mediodía que ha llenado las calles de buen humor, importante en estos tiempos han hecho disfrutar a todos, especialmente a los turistas que eligieron esta fecha para aprovechar el buen clima y las playas del lugar.
Por las noches no faltó la verbena, que hasta altas horas de la madrugada acompañó a los trasnochadores que no querían retirarse para aprovechar hasta el último minuto de unas fiestas que se han despedido hasta el próximo año, aunque no faltarán más ocasiones este verano para vivir la fiesta.
