Nos dejó el magistral profesor Nazario Yuste Rosell
Quisiera hacer un relato para que descubramos en tres aleatorios correos electrónicos al magistral Dr. Nazario Yuste Rosell, gran profesor y filósofo, creyente comprometido en el diálogo de la fe y la cultura, siempre cercano y de trato exquisito, los cuales me fueron enviados años atrás con motivo de las fiestas navideñas. El día 25 de diciembre de 2017, a las 19:36 horas, Día de la Navidad, festividad litúrgica que celebramos el nacimiento del Hijo de Dios, Jesucristo, recibí un correo electrónico de catedrático universitario Nazario Yuste Rossell, cuya sinopsis se contraen a los siguientes términos:
“Ilustre colega de facebook y de e-mail: en el mes de abril se celebró, en Almería, un Congreso Internacional de Psicología. En el mismo se presentó un libro mío, titulado La Gracia del humor, que trata sobre el humor de Dios, tomando como base la conferencia de clausura que tuve el honor de pronunciar en el Congreso anterior celebrado en Moscú. El libro fue un éxito, pues se agotó en un día.
Soy consciente de que ese laurel lo debo a las circunstancias –un Congreso, lleno de colegas psicólogos y amigos-… y mi soberbia no quiere reeditarlo, por miedo a que ahora fracase. Sé que el libro es bueno, que está muy trabajado –un par de años y experiencias de toda una vida, pero mi vanidad no admite el riesgo.
Mi generosidad – ¡al fin una virtud!- me ha llevado a hacer una edición en Internet y, ahora en Navidad, regalarla a tanta gente buena, que me quiere. Entre estos estás tú. Espero que te diviertas leyéndolo, tanto como yo me he recreado escribiéndolo. Que seas feliz. Un abrazo afectuoso. Nazario Yuste Rosell. P.D. Lo que quieras criticar, corregir, o precisar… será muy bien recibido. Gracias.”
En el año 2019, un día antes, el día 24 de diciembre, recibí otro correo electrónico de gran reflexión por las palabras recogidas en el mismo:
“Ya está aquí la Navidad, y está ahí mismo el camino del nuevo año 2020. ¿Tiempo nuevo? Nada nuevo bajo el sol, sólo porque cambien los dígitos. Si no mudan los sentimientos, las actitudes, los sentimientos… seguimos igual. El año que se cierra ha sido duro, para muchas personas: la mala política de los políticos, los desahucios, la mudanza climática, las lluvias y la sequía, la violencia machista y la fetichista, la crisis económica que no cesa, y que se ceba con los más débiles… Muchas son las víctimas.
Reconozcamos que por mal que nos haya ido, somos unos privilegiados. No quiero ser aguafiestas, ni derrotista, ni pesimista. Pero es necesario tener los ojos abiertos, y los oídos francos y desplegados, y aceptar la realidad. Y la realidad es que 2019 ha sido un año duro. Ninguno de nosotros, los creyentes, creemos que Dios haya tenido algunos traspiés. Pero sí que ha habido resbalones y deslices nuestros; exceso de egoísmo y mínimas solidaridad y caridad.
Y ya que lo hemos reconocido, no dejemos de confiar en la aptitud del ser humano para construir un mundo mejor y más justo para todos, dando amor a nuestro prójimo y respetando la armonía y la belleza de este planeta nuestro, nuestro hogar. Confiemos en él –en el ser humano-, y sobre todo en Él –el Ser divino-, a quien de verdad se lo pedimos. Un fuerte abrazo, y mis mejores deseos.”
Y dejo para el final, como máximo testimonio de respeto y consideración, el que me remitió el día 8 de enero de 2015:
“Querido Rafael: Tu correo ha sido para mí de gran consuelo, al comprobar tu afecto hacia mi persona; sabes lo mucho que yo te aprecio a ti. El año que pasó ha sido muy malo para mí: a la muerte de mi mujer, el ver cómo lloraban mis hijos -ya hombretones-, se ha sumado el fallecimiento de mi suegra, a la que tenía un gran cariño, pues ella se lo había ganado, siendo siempre muy cariñosa, muy generosa, muy señora.
En fin, Rafael; ante todo esto, comprenderás por qué tengo en tanto el cariño de los amigos. Pero permítame que te insista que con tus palabras sentidas y piadosas me he sentido más acompañado que con otras que son de mero formulismo. Me ha llegado al alma lo del Señor de la vida y la esperanza.
Sinceramente, Rafael, muchas gracias. Quedo a tu disposición. Un abrazo cálido también para ti. Nazario Yuste.”
Nazario Yuste Rosell nació en la alta Extremadura, en 1939, ya acabada la Guerra Civil. Doctor en Psicología, con otras tres carreras (Filosofía, Derecho y Periodismo), dirigió la Escuela de Turismo y la Universitaria de Magisterio de Almería. Autor de múltiples artículos, de una docena de libros profesionales y de varios de cuentos, algunos con premios. Entre ellos, títulos tan sugerentes como Doce trozos de vida y un réquiem, Autor en busca de personajes, Bromas de la vida y la muerte. Su obra se localiza, además, en antologías. También escribió la novela Rebotando sobre la llaga del tiempo. Pregonero de la Semana Santa de Almería y Hermano Mayor de la Cofradía de los Estudiantes.
Se nos ha marchado una gran persona, un virtuoso cristiano, un magistral profesor, un excelso cofrade, un intelectual, un indaliano, un pilar fundamental para la puesta en marcha en Almería del Colegio Universitario y posteriormente la Universidad de Almería, la cual la abristeis a los sentires de la religiosidad popular con la asociación “Aula cofrade”. Don Nazario un profesor lleno de humanidad, ejemplo para los alumnos y docentes.
Ha realizado la última Estación de Penitencia del Miércoles Santo y la más importante para los creyentes, el camino del peregrinaje al comienzo de la tercera semana de la Pascua florida, camino de Pentecostés, y su alma con la impronta pregonera y revestida de santidad goza plena en la eternidad del Cielo, junto a Nuestro Padre Jesús de la Oración en el Huerto y María Santísima del Amor y la Esperanza de tu querida concepcionista y universitaria Cofradía de los Estudiantes, junto a tus dos otras imágenes cercanas, el Cristo del Escucha y Nuestra Señora del Mar Coronada.
Rafael Leopoldo Aguilera Martínez
