¡PODEMOS Y SU “NUEVA” DEMOCRACIA! (3ª Parte)
Estamos llegando al final y trataré de no cansarles mucho. Soy consciente de que este artículo es más bien, una reflexión un poco larga, por esta razón la he dividido en tres partes. Dada la complejidad del momento por el que estamos atravesando en España con sus “españitas” merece la pena trabajar un poco más que de costumbre.
Al parecer, la investidura de Mariano Rajoy, aunque nadie quiere decirlo abiertamente, está ya pactada pero ¿Por qué se ha facilitado la investidura? ¿A quién beneficia esta investidura? ¿Qué va a ocurrir después? ¿Realmente nuestros “políticos” harán un ejercicio de responsabilidad y tratarán de sacar la legislatura adelante pensando en el bienestar de todos los ciudadanos o seguirán “peleando” sólo por sus intereses particulares y los de su partido? ¿Se trata de una toma de posiciones con el fin de mejorarlas? Estoy oyendo ahora mismo en la radio a un militante o votante del PSOE, discrepar de la mayoría de sus dirigentes diciendo: “Hubiera preferido ir a unas nuevas elecciones y no darle el gobierno a un partido corrupto como el PP”. El militante o votante del PSOE está condicionado o mal informado o incluso tiene un criterio erróneo, como consecuencia de una información totalmente deformada, por estar siempre tratando de echar balones fuera, sus dirigentes, y culpar de todos los males al adversario, sacudiéndose el polvo y la paja de su propia corrupción, yo me atrevería a decir que incluso mintiendo conscientemente como medio para fidelizar los votos que han obtenido en anteriores comicios. Me cuesta trabajo ver cómo se desvirtúa la verdad
por no decir que se miente descaradamente, al electorado, desde algunas fuerzas políticas, obviando o minimizando la propia corrupción a la más mínima expresión e hinchando la del adversario político, cual globo aerostático, de modo que ascienda y se haga cada vez más visible. A mi entender, debería dotarse a la investigación de la corrupción y a la administración de justicia de medios adicionales y extraordinarios con el fin de acabar de una vez con los corruptos y los juicios paralelos de algunos “medios” que lo único que hacen es confundir a los ciudadanos, a veces, hablando por demás y otras por de menos, con el fin de extremar la confusión del electorado. Los españoles no nos molestamos en hacer un seguimiento y ver cuál es el resultado final, sino que somos como se suele decir: “del último que llega” y así cada vez tenemos una información más deformada y tergiversada. Debería establecerse un pacto entre todos los partidos donde se comprometan a desterrar para siempre la corrupción de la Administración, siendo admisibles, aunque punibles, los casos habidos hasta la fecha del pacto y en adelante si surgen nuevos casos, que podría ser posible, investigación y juicio, si procede, lo más rápidamente posible y aquellas personas que resultasen condenadas en los tribunales fuesen a la cárcel hasta que hubiere devuelto todo lo defraudado u obtenido de forma ilegal, por el contrario la no devolución le obligaría a seguir en la cárcel sin posibilidad de beneficio alguno y, por supuesto, llevando consigo, como pena accesoria, la inhabilitación de por vida para el ejercicio de cualquier cargo público electo o no, empleo como funcionario/a o recibir encargos de suministros y/o ejecución de trabajos para cualquier nivel de las distintas administraciones. Hay que erradicar por todos los medios la corrupción que como la “lepra” corroe y debilita nuestra “salud política” llegando a constituirse en una “dolencia” crónica contra la que las “medicinas” actuales, muestran su más absoluta ineficacia.
Si los españoles fuésemos consecuentes con la “democracia” de la que tanto presumimos, deberíamos conocer varias cuestiones que según mi humilde opinión, por desconocidas, deberían ser objeto de estudio en los Colegios, Institutos de Enseñanzas Medias y Universidades. Habría que enseñar lo que es una verdadera democracia y cómo funciona esta. Habría que enseñar que respetar y tolerar el criterio del vecino no equivale necesariamente, a tener que compartir su opinión, ni tampoco a imponer la contraria. Habría que enseñar que la mayoría o la suma de las minorías no siempre están en posesión de la verdad, ni sus propuestas son las mejores soluciones para los problemas de todo un colectivo. Habría que enseñar que toda persona merece ser escuchado antes de condenarle (en teoría es así, pero no en la realidad) También habría que enseñar que los milagros, sólo los hace Dios. Que cada uno ha de asumir sus responsabilidades y no usar la mentira como arma arrojadiza y método de defensa frente al adversario. Sé que esto puede resultar muy difícil pero queridos conciudadanos no es imposible, sólo es cuestión de educación y cultura general. ¿Cuál es el nivel de nuestra educación y cultura? ¿Estamos en un nivel de aprobado o de suspenso rabioso? Yo, sinceramente creo que no llegamos al aprobado en un alto porcentaje y posiblemente sea porque algunos “políticos”, manejan mejor la ignorancia en su propio beneficio y no en el del pueblo. Lo más importante es que el pueblo conozca que los derechos hay que ganarlos y por lo tanto conllevan obligaciones y, por último, saber que mi derecho llega hasta donde comienza el del “otro”. ¡TODOS TENEMOS DERECHOS Y TODOS TENEMOS OBLIGACIONES!
Nos encontramos en un momento de nuestra historia que, o bien lo aprovechamos, o lo estaremos lamentando indefinidamente. Hay políticos y formaciones políticas que, según mi criterio, no deberían obtener representación parlamentaria alguna, por la sencilla razón que si no creen en las instituciones no deberían formar parte de las mismas. Tanto Iglesias como Garzón de PODEMOS, han dejado bastante claro, yo diría con una claridad que no ofrece lugar a dudas, que ellos pretenden jugar a “dos barajas” (algo muy común para los dirigentes de izquierda radical) lo que no ganan en las urnas
lo quieren obtener con el desorden en las calles, quieren estar con el orden Constitucional y con el desorden y la anarquía (libertad de expresión la llaman ellos) porque dejarles estar en la instituciones es como introducir en ellas el homérico “Caballo de Troya”. Recuerden que fueron los griegos los que construyeron el caballo pero los troyanos lo introdujeron dentro de los muros de su ciudad y eso les costó la vida y la destrucción. ¿Serán Iglesias y Garzón los “Ulises y Menelao” de nuestro “Caballo de Troya” (Léase Democracia)? Aún estamos a tiempo, más adelante sería tarde porque ya se habrá roto el orden. ¿Se puede evitar que esto no ocurra? Por supuesto que sí, sin lugar a dudas de ninguna clase, sólo se necesita querer y tener voluntad de hacerlo. Lo que no es admisible en modo alguno es que se ataque al sistema y se forme parte del mismo. Dejar conscientemente que el “Caballo” se introduzca en nuestro Parlamento es hacer lo mismo que los troyanos, provocar la caída definitiva de nuestra “Troya”, es decir, de nuestra Democracia. Después de 40 años nuestra “DEMOCRACIA” huele a muerto. Desde su nacimiento, atacada por la suciedad, la basura y la podredumbre, ha degenerado en una TOTAL CORRUPCIÓN NO SOLO ECONOMICA, SINO TAMBIÉN MORAL. Si queremos una democracia sana o le quitamos los cánceres que padece o se nos quedará muerta en los brazos (léase Cámaras) y condenados a convivir para siempre con un cadáver. Estamos a tiempo, aunque el estado de la “enferma” es muy crítico, desde mi punto de vista. Mientras hay vida hay esperanza ¿Vamos a esperar a que se muera y después lamentarnos? Creo que este no es el camino, debemos revitalizarla y tratar de vivir en paz y armonía por el bien de las actuales generaciones y las venideras. Ha llegado el momento de dejar la pereza y la indiferencia y ponernos a trabajar por todo y por todos. (No es necesario decir todos y todas) En nuestro idioma, NO.
- Francisco Cano, mscj
