Radiografía de Mercadona
Michael Porter, ese famosísimo economista especializado en dirección estratégica, ha tratado en reiterados ocasiones de explicar el éxito de las empresas, es decir, porqué dos empresas aparentemente iguales, que ofrecen un mismo tipo de producto a un mismo nicho o grupo de clientes, obtienen beneficios radicalmente diferentes.
Porter, autoridad globalmente reconocida, erraba en algunos de sus planteamientos y Mercadona es el vivo ejemplo de ello.
Este economista insinuaba que para que una empresa fuera competitiva, es decir, creará más valor que sus rivales, tenía que diferenciarse de ellos a través de una ventaja en costes, incrementando el margen por el lado de los gastos, o a través de una ventaja basada en la diferenciación del producto, es decir, creando valor añadido adicional, de modo que los usuarios estén dispuestos a pagar un sobreprecio por ese producto concreto.
El planteamiento que aquí se desagrega es falso, Porter. El nexo que une las dos posibilidades de diferenciación (costes o mejora de la calidad), no es disyuntivo sino copulativo, esto es que no son excluyentes sino complementarios y, por tanto, se abre un amplio abanico de combinaciones de liderazgo.
Mercadona es una empresa pujante en su sector, altamente competitiva e innovadora, con una trayectoria que avala el más pretencioso de sus objetivos corporativos. Parece que trabajo para ella, pero no es así. De hecho, discrepo en algunas de sus políticas más recientes.
Volviendo al tema, Mercadona es una empresa capaz de sacar a colación esa expresión, “buena calidad-precio”, es decir, combina ambas estrategias. Y no le va nada mal, aunque últimamente ha decidido focalizar su estrategia al ámbito de la diferenciación en costes.
Sigue combinando ambas alternativas pero en menor medida. Yo creo que se equivocan.
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-José Cristian Callejón Villalobos-
-Estudiante de 4º de Finanzas y Contabilidad-
@josecallejon91
