Recortar es crear empleo
La burbuja productiva inflamó sustancialmente el precio de la vivienda y derivados, generando así ingentes cantidades de ingresos para la administración pública, permitiendo a ésta expandir notablemente los gastos. La transferencia de ingresos se secó tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, quedando por tanto, la administración, condicionada por unos presupuestos de ingresos cada vez más reducidos.
Sin embargo, hay quien no lo quiere ver. Me sorprendo especialmente cuando escucho a determinadas agrupaciones políticas clamando mayor gasto público, máxime cuando el actual equipo de gobierno no ha reducido drásticamente el gasto público, sino que lo ha sometido a una ligera moderación presupuestaria. Los recortes son incompatibles con un endeudamiento creciente, ya en el 100% del PIB, y un déficit del 6%. En este sentido, el gobierno no debe ser tímido en sus recortes, aligerando aún más el peso de la administración pública y permitiendo, a la iniciativa privada, participar en actividades que actualmente son competencia de empresas públicas. Además, en la etapa alcista o de crecimiento económico, se disfrazó la burocracia de gasto social, cercenando dinero público a través de una continua rapiña a los sectores productivos.
Actualmente el gobierno no debe fundamentar su gasto en endeudamiento e impuestos altos, ya que limita el crecimiento y, por consiguiente, la creación de empleo. Debe actuar con contundencia y determinación. La reforma de la Administración Pública es una muy buena noticia, ya que elimina duplicidades, burocracia y, en definitiva, gasto improductivo. Hay que seguir trabajando hasta conseguir una ventanilla única.
Para impulsar la creación de empleo hay que moderar impuestos, dinamizar la administración y agilizar los trámites. La eficiencia debe prevalecer sobre cualquier otro criterio, porque el dinero empleado es del contribuyente, por tanto, deben habilitarse criterios de mercado en las empresas públicas, que permitan optimizar los recursos empleados. Las corruptelas también deben ser abordadas con celeridad si queremos devolver la confianza a las instituciones, las cuales son fundamentales para que el crecimiento económico sea sostenible en el tiempo.
El poder político debe limitarse a velar por la libertad privada, los derechos, la propiedad individual y la seguridad en todos los ámbitos.
Hasta aquí puedo leer.
-José Cristian Callejón Villalobos-
-Economista financiero-
@josecallejon91

