Sangre en las manos
La Televisión Española que controla el PSOE, a pesar de la victoria del PP, se rinde a Carrillo.
Al cumplirse este Sábado Santo el trigésimo quinto aniversario de la legalización del PCE, la Televisión Española que controla el PSOE, a pesar de la victoria del PP, no ha perdido la ocasión de emitir un reportaje laudatorio del comunismo español, panegírico de la figura de Santiago Carrillo. Un documento sesgado y guerracivilista cuyo único objetivo imaginable era el de ahondar aún más en la trinchera que separa las dos Españas que el ominoso Gobierno de Zapatero se encargó de alimentar.
Sorprende que una entrevista televisiva, que debe pretender ser periodísticamente rigurosa, despache el encargo sin tan siquiera mencionar el papel que Santiago Carrillo jugó en su poderoso cargo al frente de la Junta de Defensa de Madrid, a finales de 1936, momento en que 2.500 personas fueron asesinadas en Paracuellos del Jarama y Torrejón de Ardoz.
Santiago Carrillo, que pretende pasar a la historia como pieza clave de la Transición española, nunca se ha atrevido a dar explicaciones de su participación en esos sucesos, pero algo debe de tener que ocultar cuando jamás se ha querellado contra conspicuos historiadores que dan por hecho que sus manos están manchadas de sangre en ese oscuro capítulo de nuestro pasado.
Tras la Ley de Amnistía de 1977, que pone punto final a la barbarie de un enfrentamiento entre hermanos, no tendría sentido escribir estas líneas si no fuera porque la Ley de Memoria Histórica de Rodríguez Zapatero se empeñó en reabrir unas heridas ya restañadas y en airear unas fosas que disfrutaban ya de la paz de los cementerios, o de las cunetas.
A sus 97 años, Carrillo hace gala de una memoria excepcional, para lo que él quiere, claro. Habla de Stalin como de un colega al que puede reprochar actitudes políticas sin mencionar sus crímenes, no explica lo que fue el Gulag, ni habla de las miserias que encerraban el Telón de Acero y el Muro de Berlín. Toda una lección de historia. Gracias a los directivos de TVE por esa demostración de objetividad.
-Javier Algarra-
