Treinta años creyéndose los reyes del mambo
El ex presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, calificaba días atrás de “mezquindad” que se vinculase su futura designación como senador con la búsqueda del aforamiento ante, entre otros, el caso de los ERE falsos. Y es que hace falta ser muy mezquino para establecer algún tipo de relación entre la repentina renuncia de Griñán y el progresivo cerco judicial que ha ido señalando, uno a uno, a sus colaboradores más próximos. Pues bien, la juez que instruye este caso, Mercedes Alaya, ha dictado un auto comunicando al señor Griñán y a su predecesor, Manuel Chaves, que se les abre procedimiento en la causa en calidad de imputados. Ya ven que no hay cosa más fastidiosa que te toque una juez mezquina. Y es que el auto también señala la condición de imputados a los ex consejeros de Hacienda, Carmen Martínez Aguayo; Economía, Antonio Ávila; el ex consejero de Empleo, José Antonio Viera; el también ex consejero de Empleo, y ex almeriense Manuel Recio; y el ex consejero de Innovación, Francisco Vallejo. Y para mayor mezquindad, el auto coincide con la toma de posesión del nuevo Gobierno de la Junta nacido al amparo de la heredera designada por el imputado ex presidente y en el que ya no figuran los cargos imputados en el caso que, según la nueva presidenta, “no había tenido nada que ver” en su designación y nombramiento. En fin: no sé si se dan cuenta, pero más que una noticia judicial o política, este auto es la radiografía de treinta años de grosera convicción de impunidad en Andalucía. Se creían los reyes del mambo, pero se dedicaban a robar el dinero de los parados para enchufárselo a familiares y compañeros de partido. Por menos que eso, en Japón habría gente pidiendo un cuchillo para evitar la deshonra a sus familias.

-José Fernández-
