Un carnero en la Ejecutiva
Cuando en 1920 el teniente coronel Milán Astray redactó el célebre Credo Legionario, seguramente no pensó que uno de sus puntos llegaría a ser fielmente seguido por los partidos políticos españoles casi un siglo después de la publicación de tan vibrante manifiesto. Creo que, de pensarlo, se habría cortado él mismo la mano con la que escribió esas líneas. Pero ya me dirán si no hay más bizarra demostración del mismo espíritu de unión y socorro que preconizaba el fiero militar que ver algunas explicaciones que, a día de hoy, hacen algunos políticos para justificar a sus compañeros señalados por la Justicia.
Sin ir más lejos, horas después de la detención por la Guardia Civil de la ex delegada de Empleo de la Junta de Andalucía, Francisca Laborda, dentro de una operación contra el fraude de los Cursos de Formación, la Comisión Ejecutiva del PSOE de Almería emitió un singular comunicado en el que se solidarizaban con la detenida, reconociendo públicamente su labor. Los mismos que se lanzan a la bayoneta calada a pedir la dimisión fulminante del primero que pasa por una portada, templaban gaitas en un comunicado-masaje. En el mismo, aprovechaban para reñir a la juez que había ordenado el arresto, Mercedes Alaya, al tiempo que la instruían sobre cómo hacer su trabajo: “El principio de presunción de inocencia habría sido mejor salvaguardado –decía la nota- si esta actuación se hubiera desarrollado de otro modo, alejada de procedimientos que generan una alarma social innecesaria.” Llámenme loco, pero creo que la verdadera alarma social se genera al comprobar los modos y formas de gestión de la Junta de Andalucía que gobierna el PSOE y en donde es raro el día que no se conozca un nuevo bochorno.
Pero ellas y ellos, erre que erre: “A la voz de ¡A mí La Legión!, sea donde sea, acudirán todos y, con razón o sin ella, defenderán al legionario que pida auxilio.” Pues nada: que a la próxima comisión ejecutiva inviten a un carnero.

-José Fernández-
